Es muy común que en algún momento de la vida de tu mascota este pueda sufrir estrés de algún tipo. Al ser un problema recurrente, en la web de “Lo mejor para gatos” queremos ampliar toda la información que puedas necesitar en este sentido.

¿A qué nos referimos con estrés en un gato?

Como ya hemos comentado en otros posts, los gatos no suelen mostrar sus emociones tan abiertamente como pueden hacerlo otras mascotas. Por el contrario, suelen retirarse a lugares apartados evitando aquellas cosas que les producen ansiedad o malestar. Así pues, de la misma forma que con otras enfermedades, es muy importante que el dueño de la mascota esté atento a la actitud y los signos de comportamiento extraño que pueda tener. De esta manera podremos detectar rápidamente si nuestro gato sufre de estrés felino.

Debido a la naturaleza de los gatos y a su sentido de la supervivencia estos animales poseen sistemas fisiológicos que regulan sus niveles de estrés y controlan el sistema nervioso simpático en general. Por esta razón, los gatos están mejor preparados para convivir con periodos de estrés ocasional y cortos. Por ejemplo, en caso de necesitar una huida rápida o una respuesta de lucha se pueden liberar hormonas que produzcan un estrés agudo en un corto período. Esto es lo que consideraríamos estrés bueno.

Sin embargo, los gatos están menos acostumbrados a convivir con periodos de estrés crónico o un estado de estrés en un tiempo prolongado. Si tu mascota sufriera estos largos procesos de estrés puede llegar a desencadenar enfermedades más graves.

Los gatos están menos acostumbrados a convivir con periodos de estrés crónico o un estado de estrés en un tiempo prolongado.

¿Cómo saber si un gato está estresado?

A la hora de determinar si un gato está estresado en primer lugar dividiremos esta dolencia en dos tipos: estrés agudo (corto plazo) y estrés crónico (largo plazo).

Estrés agudo en gatos

Si tu gato padece de estrés agudo podrás determinarlo si sufre alguno de estos síntomas. Tu gato quedará inmóvil, o sin llegar a quedar inmóvil se agachará sobre las cuatro patas a la misma vez que tiembla. También suelen llevar una respiración rápida, con las piernas dobladas y la cola cerca del cuerpo a la misma vez que pondrá su cabeza inmóvil y más baja que el resto del cuerpo. Otro síntoma muy descriptivo serían unos ojos completamente abiertos con las pupilas muy dilatadas, también es fácil de detectar ya que colocaran las orejas completamente pegadas a su cabeza. Además de los síntomas físicos, suelen vocalizar “miaus” lastimeros o aullan bajito. Por último, en casos muy extremos se puede llegar a una micción o defecación involuntaria, incluso pueden ser agresivos si te acercas a ellos durante un ataque de estrés agudo.

El estrés crónico en los gatos

Este sería el estrés más peligroso ya que puede desencadenar en problemas más graves.

Al contrario que el estrés agudo que tiene unas características muy descriptivas y fáciles de reconocer, el estrés crónico puede ser más difícil de detectar en tu mascota, muchas veces suele desarrollarse en periodos más largos de tiempo por lo que los signos que lo evidencian son más sutiles y suelen estar más relacionados con los hábitos y los comportamientos de tu gato.

Existen gran cantidad de síntomas que pueden determinar que tu gato padece estrés crónico algunas de ellos son: la ocultación de las personas o un mayor grado de dependencia o de separación social, también pueden volverse más agresivos con respecto a los humanos u otros gatos y normalmente suelen estar en un estado de vigilancia constante lo que les lleva a un grado de tensión muy alto. Pierden las ganas de jugar y cambian sus patrones de comportamiento habituales. Por ejemplo una mascota que normalmente le gusta estar en el jardín puede que pase mayor cantidad de horas en el interior de la casa si se encuentra estresado.

Otros 3 comportamientos muy determinantes del estrés crónico en gatos serían la micción o defecación inadecuada del animal, también si este animal orina en interiores de la casa donde no suele hacerlo y un exceso de aseo de su pelaje.

¿Qué causa el estrés en los gatos?

Las causas del estrés de los gatos son muy variadas pueden ir desde factores sociales, como por ejemplo la actitud o las rutinas de su dueño o también la mala relación del felino con otras mascotas, ya sean gatos perros o cualquier otro animal. En otras ocasiones serán simplemente desajustes del entorno, cambios en la colocación de muebles, variación de los accesorios del gato, acceso restringido a bandejas de basura y cajas de arena o por ejemplo estar confinado siempre en interiores.

Cómo reducir el estrés en un gato.

No existe una fórmula mágica que te garantice que tu gato no vaya a sufrir estrés, sin embargo, un buen truco es tener en cuenta que nuestros gatos como cualquier otro animal tienen una serie de necesidades como especie y como individuo que necesitan cubrir para sobrevivir y vivir felices. Siempre que trabajemos para que nuestro felino tenga cubiertas estas necesidades contribuiremos a evitar el estrés que esté pueda sufrir.

 

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Para que lo entendamos mejor hemos de comprender que los gatos están programados para su supervivencia por esta razón se hallan en una constante acción de evaluación del riesgo que los rodea detectando amenazas y posibles peligros que puedan sufrir.

Así pues, al hallarse en una ubicación y encuentro social conocido y familiar para ellos el grado de estrés que sufren es mucho menor. De la misma forma que las rutinas y los comportamientos habituales les ayudan a reducir sus niveles de estrés.

Otro punto importante es que tu gato cuente con los recursos dentro del hogar necesarios para su correcto desarrollo, como pueden ser la fuente para gatos, correa para gatos, el rascador, los areneros, la cama, los juguetes para gatos o cualquier otro tipo de accesorio felino.

En todo caso no debemos obsesionarnos con el tema, sería imposible llegar a crear un entorno sin ningún tipo de desencadenante potencial del estrés en nuestro gato, pero si está nuestra mano conocer cuáles son estos desencadenantes y trabajar para reducirlos al mínimo y evitar así los problemas de estrés en nuestro minino.

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